Y en medio de los engaños mas recurrentes, está la fantasía de que todo lo que ocurre, pasa por una razón. Aparece esa cosmogonía bien de chanta, pavadas con sinónimos de destino. Sin embargo, algunas veces, basta con regresar un poco hacia atrás y revisar las decisiones. Y entonces todo deja de ser casualidad para transformarse algo mal atornillado a propósito: una cadena de acciones a conciencia que finalmente desembocan en el hecho. Y había formas de evitar, de evadir, pero no.
Por algún extraño motivo, posiblemente mal parido, uno quiso que así sea.
Después es fácil mentirse, decirle al universo lo sabio que es por presentarnos ciertos sucesos, alabar boludeces cósmicas. El mundo mental miente porque no está dispuesto a admitir que algunas cosas ocurren porque así lo queremos y buscamos, tal vez hasta de manera inconsciente.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.